La razón por la que Flora Martínez les dijo no a RCN y Caracol y se dedicó a hacer sus propias producciones

La razón por la que Flora Martínez les dijo no a RCN y Caracol y se dedicó a hacer sus propias producciones

Cansada de ser encasillada y repetir las mismas historias, Flora Martínez decidió romper con RCN y Caracol para crear y dirigir sus propios proyectos. Durante años, Flora Martínez fue uno de los rostros más reconocibles de la televisión y el cine colombiano. Desde muy pequeña apareció en producciones que marcaron una época y la posicionaron como una actriz de alto perfil. Sin embargo, con el paso del tiempo algo empezó a molestarla: las historias que le ofrecían ya no hablaban con lo que quería decir ni con la imagen del país que quería representar. Ese desacuerdo fue el punto de quiebre que la llevó a tomar una decisión inusual en una industria dominada por grandes canales como RCN y Caracol. El problema no era la falta de trabajo. Por el contrario, Martínez siguió recibiendo propuestas constantes, pero la mayoría compartía el mismo patrón. Los personajes femeninos que llegaron a sus manos estaban vinculados, una y otra vez, a la violencia, el narcotráfico o la extrema marginalidad. Tras el impacto internacional de Rosario Tijeras (2005), su carrera quedó marcada por ese éxito y, con él, por un encasillamiento que se volvió difícil de romper. En entrevistas posteriores, la actriz ha sido clara: durante años, los papeles que le ofrecieron fueron el de sicaria, drogadicta o prostituta. Temas que reconoce como válidos, pero que dejaron de representarlo. La repetición de estas historias acabó por alejarla del cine y la televisión tradicionales, justo cuando su nombre parecía consolidarse. El salto de actriz a creadora La ruptura con las grandes cadenas no fue un acto impulsivo, sino una transición gradual. Flora Martínez empezó a explorar otros lenguajes y formatos, especialmente el teatro y la música. Allí encontró un espacio de mayor autonomía creativa. El proyecto Frida Libre, que ella escribió e interpretó, recorrió varios países y le permitió demostrar que podía sostener su propia propuesta artística sin depender de la televisión comercial. Ese camino llevó al cine de autor. En 2023, Martínez debutó como directora con Itzia, Tango y Cacao, película que marcó un punto de inflexión en su carrera. No sólo dirigió y protagonizó la película, sino que optó por contar una historia alejada del imaginario narco, centrada en la discapacidad auditiva y el cultivo del cacao, una actividad que involucra a unas 120.000 familias campesinas en Colombia. La película también dio visibilidad a una comunidad subrepresentada: en Colombia viven cerca de 500.000 personas con discapacidad auditiva, una cifra que rara vez aparece en la narrativa audiovisual nacional. Para construir el personaje, Flora trabajó durante más de un año con comunidades de sordos y aprendió lengua de señas, proceso que influyó directamente en su forma de dirigir. Quizás te interese: ¿Qué ha sido de la vida de los protagonistas y villanos de Vecinos, la novela que Caracol vuelve a repetir? «Basta, mamá», la nueva comedia de Flora Martínez El próximo 12 de febrero Martínez estrenará Basta, mamá, su segunda película como directora. Es una comedia inspirada en una obra de teatro argentina que explora las tensiones familiares entre madres, hijos y nueras. La historia se centra en mujeres que para mantener el control del hogar postergaron sus propios proyectos de vida, y en hombres que enfrentan la dificultad de romper el vínculo de dependencia con su hogar materno. Aunque el tono es humorístico, el director ha insistido en que no se trata de una comedia de chistes fáciles. La risa surge de situaciones incómodas y reconocibles, esas por las que pasan muchas familias y que invitan al espectador a verse reflejado en la pantalla. Sabiendo que sólo tres de cada 100 espectadores en Colombia asisten a las salas para ver cine nacional, según cifras citadas por la propia actriz, Martínez apuesta por historias que reconecten con el público a través del reconocimiento y no a través de la saturación. Rebelarse contra RCN y Caracol no fue un gesto de rechazo, sino una forma de recuperar la autonomía narrativa y demostrar que hay otras formas de contar la historia del país.

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