Jorge Velosa regresó al panorama musical luego de 20 años dedicado a escribir sus libros. Ya lanzó dos sencillos, se espera que llegue el álbum. Aunque creció entre vacas y artesanos, las coplas que le contaba su madre y las historias que escuchaba de los campesinos de su pueblo le inyectaron la magia necesaria para crear un nuevo género musical en un mundo en el que parece que ya está todo inventado. Cuando apenas tenía 19 años, hizo las maletas y partió hacia Bogotá luego de enterarse en el diario El Tiempo que había sido admitido en la Universidad Nacional. Cuando llegó al Nacional, se había matriculado en la carrera de Derecho, pero apenas cruzó la puerta de la calle 26, se encontró con un edificio blanco rodeado de vacas, perros y hasta caballos, que necesitaban atención. No necesitó consultar con nadie, Velosa tachó en su ficha de inscripción la palabra Ley y escribió Medicina Veterinaria. Entre risas, dice que, si hubiera entrado por la puerta de la calle 45, seguramente no habría estudiado Veterinaria, pero habría sido abogado. Su vida estudiantil transcurrió con normalidad hasta la mitad de sus estudios, cuando se unió al Movimiento Estudiantil y comenzó a dejar de lado sus intereses académicos. Nuevos intereses comenzaron a surgir en el joven Velosa, más enfocados a la construcción de una posición crítica hacia los problemas sociopolíticos de la Universidad. Allí, entre charlas políticas, canelazos para juntar unos pesos para alguna obra social o simplemente pasar el tiempo libre, Velosa comenzó a desarrollar su profesión carranguera. Dice que desde entonces las coplas que contaban ya llevaban un ritmo especialmente acogedor que aún no se conocía en aquella época. Su aporte al Movimiento Estudiantil fue siempre a partir de las coplas y poemas que contaban lo que pasaba en el Nacional y en el país. Luego se graduó de médico veterinario y se fue a ejercer su profesión a la laguna de Fúquene, en el valle de Ubaté. Pero no abandonó la música y participó en el concurso campesino de guitarra de plata con sus amigos de la Universidad, el grupo se llamaba Los Rodríguez. La presentación fue tan exitosa y bien recibida por la gente que Velosa le propuso al director de radio Furatena que hicieran un programa de radio. El programa se transmitía todos los sábados, se llamaba ‘Canta el Pueblo’ y fue todo un éxito. De ahí nacieron grandes canciones de Jorge Velosa como la cucharita o la pirinola. También pasaron de ser Los Rodríguez a ser los carrangueros de Ráquira, nombre con el que el grupo recorrió el mundo, alcanzando escenarios tan emblemáticos como el Madison Square Garden en 1981. Los carrangueros de Ráquira grabaron en 2005 la última producción, “Surungosungo”, momento en el que Velosa se dedicó a ser escritor, publicando tres libros, El convite de los animales (2021), Abuelo de pájaro (2023) y Historiando mi canto (2024). Luego de veinte años de no haber grabado nada, el cantautor boyacense junto a su grupo grabaron “El carrango y la carranga”, siendo esta la apertura de una nueva etapa para el grupo musical carranguero. Lo que indica que hay una nueva producción musical planificada o en desarrollo para 2026 -un álbum completo- en la que Velosa trabaja con ese renovado grupo. También te puede interesar:





