La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) intervino de inmediato la Reserva Forestal Productiva Regional Thomas van der Hammen Norte de Bogotá, tras detectar la construcción de canchas de fútbol y la disposición irregular de Residuos de Construcción y Demolición (RCD) en un terreno de aproximadamente 7.500 metros cuadrados.
El operativo se realizó luego de una denuncia ciudadana y contó con la participación de un equipo técnico de la dirección regional Bogotá – La Calera, acompañado de Policía Nacional y Carabineros. Durante la inspección se evidenció el uso de tres máquinas amarillas para nivelar el terreno y retirar bloques de césped para instalar césped artificial, además de actividades abiertas al público que contravenían el uso de suelo de la reserva.
Según el director general de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, estas acciones comprometen la conectividad ecosistémica entre los Cerros Orientales, los humedales Torca-Guaymaral, La Conejera y el río Bogotá. “Estas prácticas generan una ruptura en un corredor ecológico fundamental, alterando la dinámica natural, afectando los servicios ambientales y el hábitat de la flora y fauna nativa”, explicó Ballesteros.
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Medidas y sanciones
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Tras comprobar los daños, el CAR impuso varias medidas preventivas: la suspensión inmediata de las actividades de tres establecimientos deportivos, la restricción de cualquier actividad con afluencia masiva de personas y actuaciones puntuales en los terrenos donde se detectó el uso de maquinaria para rellenar y nivelar los terrenos con fines deportivos.
Además, ocho personas recibieron citaciones ambientales por parte de la Policía Nacional. La autoridad ambiental anunció que monitoreará continuamente el corredor ecológico, cuyo principal objetivo es proteger la biodiversidad y frenar la expansión urbana.
Impacto ambiental
Los terrenos intervenidos presentaban cobertura vegetal desnuda, disposición irregular de RCD y residuos peligrosos (RESPEL), afectando el suelo, el paisaje y la fauna local. El CAR destacó que la correcta gestión de estos elementos es fundamental para mantener la conectividad entre ecosistemas y garantizar la estabilidad ecológica de la reserva, vital para la ciudad y su entorno.





