El pueblo de Cundinamarca que enamora por sus paisajes llenos de cascadas y la amabilidad de su gente

El pueblo de Cundinamarca que enamora por sus paisajes llenos de cascadas y la amabilidad de su gente

Su nombre en lengua muisca significa “Pico del Búho”, un territorio que seduce con la paz de cada una de sus calles, su clima frío y pictogramas indígenas. A 15 kilómetros al sur de Chiquinquirá, la capital religiosa de Colombia, se encuentra un pequeño pueblo donde parece que el tiempo se detiene y la vida asume un ritmo diferente. Así es Simijaca, un rincón con encanto que en muisca significa ‘pico de búho’, perfecto para todos aquellos que quieran salir de la rutina y experimentar la tranquilidad que consume el caos de las grandes ciudades. Ubicado al norte de Cundinamarca, en la provincia de Ubaté, es un territorio dedicado principalmente a la agricultura, referente en Cundinamarca por la calidad de sus cultivos de maíz, papa y arveja. Situada a 2.559 metros sobre el nivel del mar, Simijaca goza de un clima perfecto para los amantes del frío. Aunque la producción ganadera y láctea ocupa la mayor parte de la tierra cultivable, la agricultura sigue siendo esencial para el empleo local y representa la principal fuente de trabajo para miles de habitantes. Entre los cultivos que se destacan están el maíz, la papa, el frijol, la zanahoria y el guisante. Entre los sitios más representativos de Simijaca se encuentran los pictogramas ubicados en el cerro Carguata, en el sendero Salitre, donde también se observan pequeñas quebradas y chorros de agua, integrados al paisaje natural del lugar; así como la Cueva Negra, una formación natural rodeada de vegetación y barrancos de más de 40 metros de altura que se han convertido en un punto de interés para recorridos ecológicos. Pictogramas en el cerro Carguata, camino del Salitre. A ellos se suma el Alto de la Cruz, un mirador natural desde donde se puede obtener una vista panorámica del municipio y que conserva un valor simbólico y religioso para la comunidad, especialmente durante la Semana Santa, cuando los simijenses realizan largas romerías por el monte de la Cruz. En el casco urbano se encuentra la hermosa parroquia de la Purísima Concepción y la Casa de la Cultura, que se destacan como espacios que resguardan la memoria histórica y cultural de Simijaca. Este último funciona en una antigua casona de valor patrimonial que perteneció a Agustín Parra, reconocido personaje local, y hoy es escenario de celebraciones religiosas, actividades artísticas y encuentros comunitarios que fortalecen la identidad y vida cultural del municipio. Parroquia de la Inmaculada Concepción, parque central de Simijaca, Cundinamarca. La historia de Simijaca tiene registros del período Muisca, cuando el territorio formaba parte del cacicazgo de Ubaté y era utilizado para la agricultura y el intercambio regional. Luego de la conquista española, el pueblo fue fundado oficialmente en 1556 y organizado como un resguardo indígena, lo que marcó su trazado urbano y su temprana vocación agrícola. Según proyecciones recientes del DANE, Simijaca contaba con alrededor de 14.487 habitantes al 2025, distribuidos entre la capital urbana y la zona rural. También te puede interesar:

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