Jaime Caicedo, uno de los dueños del molino Riopaila, tuvo la chispa hace 90 años y puso en marcha Colombina para producir el chocolate que su hijo César vende en 90 países. Luego de más de quince años moliendo caña en el norte del Valle del Cauca, el ingenio Riopaila fundado en 1918 por Hernando Caicedo, uno de los pioneros de la industria azucarera en Colombia, surgió la pregunta: ¿cómo aprovechar el azúcar que comenzaba a producirse cada vez en mayor cantidad? Fue entonces cuando Don Hernando vio la oportunidad de darle valor agregado al azúcar que producía y comenzar a producir colombinas, dulces innovadores con diversos sabores tropicales. Luego, en 1935, nació una nueva industria en el corazón del molino. Uno de sus hijos, Jaime, tomó las riendas de la naciente empresa que hoy está en manos de su hijo César Caicedo para ponerla en marcha. | Le puede interesar: Cómo funciona la gigantesca planta solar en Cauca que impulsa el negocio de los suecos que se quedaron con papeles Familia Jaime asumió la gestión de la empresa familiar hoy conocida como Colombina SA y comenzó a buscar ideas para innovar. Ya no bastaba con hacer dulces tradicionales, quería llevar los dulces a una experiencia que nadie había probado antes. Fue allí cuando incorporó técnicas europeas para elaborar rellenos naturales a base de frutas locales. El momento crucial llegó en los años 70, cuando el empresario hizo un viaje al Caribe y descubrió la piruleta con un palito y se obsesionó con que la empresa tuviera su producto estrella. La apuesta era arriesgada. Para hacerlo realidad viajó a Holanda para encontrar la máquina capaz de producirlo. En la planta La Paila, en el Valle del Cauca, ingenieros y técnicos trabajaron como si de un laboratorio se tratase, buscando la fórmula perfecta para unir caramelos y chicles sin que uno arruine al otro. Hubo decenas de pruebas, ajustes de la máquina y errores. El plan de producción de Colombina Así nació Bon Bon Bum, el primer chocolate relleno de chicle del mercado colombiano, un invento que triplicó las ventas de la empresa en tan solo un año y cambió para siempre la industria de dulces en Colombia. Bon Bon Bum no tardó en cruzar fronteras. Colombina ya había comenzado a exportar a Estados Unidos en los años 1960, lo que propició que, décadas después, el chocolate se consolidara como el producto estrella de la empresa. De esta manera, la empresa se convirtió en la primera fábrica sudamericana en competir con las confiterías europeas. Hoy, las plantas de Colombina producen alrededor de 8 millones de Bon Bon Bum por día, lo que equivale a una producción mensual aproximada de 172 millones de unidades. El dulce se exporta a países de Latinoamérica, Europa, Asia, África y Oceanía, llegando incluso a mercados tan lejanos como China, Nueva Zelanda, Islas Fiji, Papúa Nueva Guinea o Emiratos Árabes Unidos. Más que una estrategia comercial, su éxito se explica por la nostalgia. Bon Bon Bum viaja con los colombianos que migraron y se convirtió, para muchos, en una forma de mantener vivo el sabor del país lejos de casa. Este producto lleva más de 55 años en el mercado sin perder su vigencia. Sigue siendo líder en varios países y uno de los productos más representativos de Colombia en el exterior. Su fórmula, aunque perfeccionada con el tiempo, conserva la esencia de aquel experimento que parecía imposible. | Ver también:





