EEUU relaja sanciones para que petroleras de EEUU operen en Venezuela

EEUU relaja sanciones para que petroleras de EEUU operen en Venezuela

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos formalizó este martes el alivio de las medidas coercitivas que, durante años, asfixiaron a la industria petrolera venezolana y sumieron a la nación en una profunda crisis económica. Mediante la emisión de nuevas licencias, las empresas estadounidenses quedan autorizadas a reactivar sus operaciones en el mercado energético venezolano, permitiendo actividades de exploración, producción y comercio de hidrocarburos.

Este movimiento representa un giro significativo luego de un período de sanciones extremas iniciado en 2019, que limitó drásticamente la capacidad operativa del país y afectó el bienestar de toda la población.

Las nuevas disposiciones incluyen el uso de infraestructura logística crítica, como puertos y aeropuertos, facilitando el transporte y la exportación de petróleo crudo y gas. Sin embargo, el Tesoro mantiene un riguroso esquema de control para garantizar una supervisión financiera centralizada.

Pese a estas condiciones, el restablecimiento de los flujos comerciales marca el inicio de una etapa encaminada a la recuperación de la producción nacional, que busca alcanzar metas ambiciosas hacia finales de este año.

Esta flexibilización de restricciones se produce en un contexto de alta complejidad política, apenas cinco semanas después de la intervención militar que resultó en el secuestro y traslado forzoso del presidente Nicolás Maduro a Nueva York. Sectores de la opinión pública nacional e internacional han denunciado que este levantamiento progresivo de sanciones responde a una estrategia para facilitar que las corporaciones extranjeras se apropien de las mayores reservas petroleras del mundo.

Nuevas licencias que atraen inversiones

La Licencia General No. 48, recientemente publicada, habilita a personas y entidades bajo jurisdicción estadounidense a realizar transacciones con Petróleos de Venezuela (PDVSA) y sus filiales, siempre y cuando las actividades sean consideradas «ordinarias y necesarias».

Este marco permite no sólo la explotación directa, sino también el mantenimiento y reparación de instalaciones que habían quedado obsoletas ante la imposibilidad de adquirir repuestos y tecnología debido al bloqueo. El objetivo declarado de Washington es estabilizar el suministro energético mundial y atraer inversiones directas al territorio venezolano.

Si bien Chevron era la única empresa con una licencia especial previa, el nuevo espectro de autorizaciones abre la puerta a gigantes del sector energético que ya han mostrado interés en retomar sus proyectos en suelo venezolano. Este proceso de «normalización» se da en medio de fuertes críticas por la violación de la soberanía nacional y del derecho internacional.

Hacia la reconstrucción económica

El impacto de las sanciones en la vida cotidiana de los venezolanos fue devastador, limitando el acceso a divisas, suministros básicos y servicios públicos esenciales. Con la reactivación paulatina de la industria petrolera se espera un alivio en la balanza de pagos y una reactivación de sectores relacionados que dependen de la actividad extractiva.

La autorización de operaciones portuarias y aeroportuarias es fundamental en este diseño, ya que permite la llegada de maquinaria pesada y personal técnico especializado necesario para la reactivación de los pozos.

Las tarifas de aterrizaje, los servicios de remolque y la logística ahora pueden ser pagados legalmente por las empresas participantes, eliminando los obstáculos que encarecían cualquier operación comercial en el país.

El levantamiento de estas restricciones subraya la importancia estratégica de Venezuela en el tablero energético global. La rapidez con la que se han emitido estas licencias tras el cambio forzoso en el Ejecutivo nacional demuestra la urgencia de los mercados internacionales por asegurar fuentes de suministro estables.

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