Las medidas coercitivas ilegales que Estados Unidos impuso a Venezuela produjeron severos daños a la economía, con efectos sociales, reseña un trabajo publicado por The New York Times.
El diario señala que estos fueron diseñados para obligar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a cambiar sus políticas.
«La campaña aplastó la economía venezolana y provocó una crisis humanitaria», afirma el artículo.
El trabajo asegura que según datos del Departamento de Estado, Venezuela está sujeta a más de 400 medidas restrictivas que impiden a las empresas trabajar con PDVSA.
La nota titulada “Las sanciones aún complican las inversiones de Estados Unidos en Venezuela” analiza los obstáculos que representan estas medidas unilaterales para la industria petrolera.
Parte de este bloqueo impuesto por Estados Unidos impide a las empresas trabajar con la petrolera estatal, abrir cuentas en Venezuela o incluso recopilar información técnica necesaria para evaluar sus posibles inversiones.
Hasta ahora, cualquier empresa que desee trabajar con el país debe solicitar al Departamento de Estado una licencia que puede ser revocada en cualquier momento, lo que impide la planificación a largo plazo que requiere la industria petrolera.
“Esta incertidumbre es especialmente preocupante para las inversiones petroleras”, afirma el texto.
El escrito también recordó el encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y una serie de ejecutivos de las principales empresas de este campo en el mundo.
En aquella ocasión, uno de los ejecutivos comentó cómo la petrolera tuvo que abandonar su actividad en Venezuela debido al bloqueo estadounidense.





