Cinco famosas colombianas que terminaron en el altar con capos de la mafia

Cinco famosas colombianas que terminaron en el altar con capos de la mafia

Entre 1974 y 2009, modelos, actrices y reinas de belleza pasaron de coronas y pasarelas a convivir con jefes del narcotráfico. Estas son sus historias En Colombia, las historias del narcotráfico no sólo quedaron escritas en expedientes judiciales y operativos militares. También están registrados en páginas sociales, en reinados y en el mundo del espectáculo. Durante décadas, varias mujeres reconocidas por su belleza y fama terminaron vinculadas sentimentalmente con jefes de poderosas estructuras criminales. Son reinas y modelos que pasaron del brillo de las coronas al asedio de la guerra contra los cárteles. Marta Lucía Echeverry y Miguel Rodríguez: la primera muñeca del narcotráfico En noviembre de 1974, cuando Marta Lucía Echeverry fue coronada Miss Colombia en Cartagena, el país aún no se había dado cuenta del poder que alcanzaría el narcotráfico en la década siguiente. Nacida el 8 de agosto de 1956 en Cartago, Valle, hija del abogado Ramiro Echeverry (asesinado cuando era joven) y Rosalba Trujillo, creció en Tuluá y estudió administración de empresas en la Universidad Santiago de Cali. A principios de los años ochenta, tras su separación del ingeniero Juan Fernando Ulloa Cabal, comenzó a trabajar en la revista América de Cali. El club estaba controlado por los hermanos Rodríguez Orejuela. Allí conoció a Miguel Rodríguez Orejuela, uno de los jefes del Cartel de Cali. La relación comenzó cuando el cártel aún no había sido identificado formalmente por las autoridades estadounidenses. Vivieron primero en el barrio San Fernando y luego en Ciudad Jardín, un sector exclusivo del sur de Cali. La residencia contaba con una piscina semiolímpica y estrictos esquemas de seguridad. Luego de la muerte de Pablo Escobar en diciembre de 1993 y el giro de la persecución estatal hacia el Cartel de Cali, la presión aumentó. En junio de 1995 fue capturado Miguel Rodríguez. Para entonces, informes de inteligencia indicaron que utilizaba al menos cuatro propiedades (tres departamentos y una finca) para reuniones clandestinas. La vida social de la ex reina se redujo paralelamente al asedio judicial. De Barranquilla a Medellín: Maribel Gutiérrez y Natalia París En 1990, otra corona nacional estuvo vinculada a un jefe regional. Maribel Gutiérrez Tinoco fue elegida Miss Colombia ese año y participó en Miss Universo. Su socio, Jairo “El Mico” Durán, formaba parte del cartel de la Costa Norte. La boda se celebró en Barranquilla y se convirtió en un evento social muy reseñado. Según versiones conocidas en la época, Durán afirmó haber financiado la participación de la reina como un regalo personal. En 1992, Durán murió en un tiroteo. Tras su muerte, la exreina abandonó la vida pública y años después se instaló en el extranjero. En Medellín, mientras tanto, el país vivía la reconfiguración de las estructuras tras la caída del Cártel. En 1994, Natalia París, una modelo antioqueña que ya aparecía en portadas de revistas nacionales, inició una relación con Julio César Correa Valdés, conocido como “Julio Fierro”. Correa había sido vinculado a estructuras de cárteles y identificado como un hombre cercano a Pablo Escobar en sus últimos años. La pareja se mudó a Miami. El 14 de diciembre de 2000 nació su hija Mariana Correa París y en 2001 regresaron a Colombia. Meses después, Correa Valdés fue asesinado en Antioquia. Versiones de la época indicaron que había sido interceptado en la zona rural de Guarne y que su muerte estaría relacionada con disputas internas y supuestas represalias. El crimen se produjo en un contexto de denuncias sobre posibles colaboraciones con las autoridades. Sandra Muñoz: el nombre que surgió en el centro del país En Bogotá, a finales de los noventa, Sandra Muñoz, recordada en los últimos años por su paso por La Casa de los Famosos, consolidó su nombre como modelo y actriz. Proveniente de una infancia marcada por las limitaciones económicas, tuvo una relación con Luis Reynaldo Murcia, alias “El Doctor Martel”, identificado como jefe del cartel de Bogotá. Posteriormente tuvo una relación sentimental con Nelson Julián Cabrera. En 1999, Cabrera y su hermano fueron asesinados, dejando a Muñoz con un hijo pequeño. El doble homicidio se registró en el marco de disputas por narcotráfico en la capital. Sin embargo, la violencia contra las ‘celebridades trofeo’ alcanzó uno de sus puntos más visibles en 2009. Liliana Lozano, reina, actriz y modelo vallecaucana que apareció en exitosas producciones como Pasión de Gavilanes y Club 10, fue asesinada en junio de ese año junto a su pareja Fabio Vargas, hermano de Leónidas Vargas, narcotraficante vinculado a Gonzalo Rodríguez Gacha y Pablo Escobar. El crimen ocurrió en una zona rural del Valle del Cauca. Vargas había sido extraditado años antes y su familia seguía bajo seguimiento judicial. El asesinato fue interpretado como un ajuste de cuentas dentro de estructuras fragmentadas del narcotráfico. Belleza y narcotráfico, una relación que trasciende décadas Entre 1974 y 2009 transcurrieron 35 años en los que el narcotráfico pasó de consolidarse como un negocio clandestino a convertirse en un eje central de persecución estatal, extradiciones y detenciones. En ese mismo período, varias figuras del modelaje, reinas y televisión se vincularon sentimentalmente con jefes regionales o nacionales. Las residencias en Ciudad Jardín, los matrimonios celebrados en Barranquilla, los traslados a Miami, los allanamientos en Cali, los homicidios en Antioquia y el Valle del Cauca son parte de una misma línea temporal. Coronas, portadas de revistas y expedientes judiciales convivieron en distintos escenarios del país. Le puede interesar: Colombia se aburrió de las narconovelas: ¡No más muñecos, no más mafia!

Fuente de la Noticia

Compartir en: