Así encontraron el cuerpo del cura Camilo Torres, 60 años después de haber sido escondido por un general del Ejército

Así encontraron el cuerpo del cura Camilo Torres, 60 años después de haber sido escondido por un general del Ejército

El sacerdote cayó en su primer combate como guerrillero del ELN en 1966. Un sepulturero del cementerio de Bucaramanga fue clave para encontrar los restos. Camilo Torres cayó en medio de un combate con un pelotón de soldados de la Quinta Brigada liderados por el general Álvaro Valencia Tovar el 15 de febrero de 1966. El inexperto guerrillero del ELN recibió dos disparos cuando intentaba desarmar a un soldado caído. Su cuerpo se diferenciaba de los otros tres guerrilleros que también murieron porque en sus bolsillos tenía algunas letras en otros idiomas y una pipa con un accesorio plateado en el centro. Cuando Valencia Tovar escuchó lo que le contaron sus subordinados sobre el enfrentamiento, viajó hasta Patio Cemento, zona rural de Vicente de Chucurí, en Santander, y confirmó que se trataba de su querido amigo Camilo Torres, el cura guerrillero. Cuerpo de Camilo Torres, el cura guerrillero, momentos después de morir en combate. Ante el cuerpo sin vida de su amigo, el general Álvaro Valencia, recordaría cuando el pediatra Calixto Torres Umaña, padre del sacerdote Camilo, le salvó la vida cuando apenas era un niño. Valencia Tovar estuvo muy cerca de morir de fiebre tifoidea, cuando Calixto Torres lo atendió y lo sumergió en una tina de agua fría, sin imaginar que el niño cuya vida salvó comandaría la muerte de su propio hijo muchos años después. General Álvaro Valencia Tovar El 21 de febrero de 1966, seis días después de la muerte del padre Camilo, su hermano mayor envió una carta desde Minnesota, Estados Unidos, que fue publicada en El Espectador. En la carta, Fernando Torres pidió que no se exhiba el cuerpo de su hermano Camilo. Entonces, Valencia Tovar no le dijo a nadie quién era y ordenó que lo enterraran en el mismo lugar donde murió, forrado con cuatro bolsas de polietileno y separado de los demás guerrilleros. A la tumba de Camilo Torres sólo se podía llegar con una brújula, siguiendo los pasos de un boceto que el general había realizado el día del entierro. Allí pasó cuatro años durante los cuales la selva lo devoró dejando sólo su esqueleto. También te puede interesar: Se revela el misterio sobre Camilo Torres en el ELN. Las amenazas al general Álvaro Valencia Tovar no tardaron en llegar. Todos lo consideraban autor y único responsable de la muerte de Camilo Torres y por eso recibía panfletos incluso de grupos con los que Camilo Torres no tenía vinculación. Las amenazas se materializaron el 7 de octubre de 1971, cuando miembros del ELN dispararon contra el automóvil en el que viajaba el general Álvaro Valencia. Se salvó milagrosamente porque logró ver desenfundar una ametralladora al hombre que pretendía vengar la muerte de Camilo Torres; Luego pudo tirarse al piso del auto, donde recibió un disparo en la espalda y otro que le perforó el pulmón. Valencia Tovar regresó a la selva a visitar a su amigo con la ansiedad de que ya no estaba. Cuando llegó encontró todo en su lugar, pero sabía que los restos del sacerdote más revolucionario de América Latina debían reposar en un lugar más digno. Su posición privilegiada en las Fuerzas Militares le permitió llevar a cabo la estrategia coreográfica con la que sacó de la selva a su amigo Camilo Torres sin que nadie sospechara. Así sacaron de la selva a Camilo Torres. Como en el Cementerio Municipal de Bucaramanga no existía un panteón militar para los soldados caídos en combate, Valencia Tovar informó a las Fuerzas Militares su intención de construir uno. El proyecto fue bien recibido. Cuando lo tuvo listo, el general Valencia llevó a un anatomista a la selva para comprobar que las piezas corroídas del cuerpo sí coincidían con el esqueleto, pero no le dijo quién era. El médico confirmó que los restos coincidían con los huesos, fueron guardados en una urna funeraria color caoba y fueron transportados en un helicóptero del Ejército hasta el cementerio municipal de Bucaramanga. Nadie pidió al general la identificación del supuesto soldado que iba a inaugurar el panteón militar del cementerio. La ceremonia se desarrolló con normalidad, se celebró una misa y se asignó el osario 01, sin lápida. Así, Camilo Torres, el sacerdote expulsado de la comunión eclesial, fue enterrado con ceremonia católica en un panteón militar como un valiente soldado de Colombia. El general cargó con el secreto durante 41 años, hasta que Fernando Torres decidió deshacerse del cuerpo de su hermano menor. Luego de entregar los restos, Valencia Tovar perdió el rastro de su amigo y Fernando murió sin decir cuál era el nuevo paradero del cura guerrillero. La Unidad de Búsqueda habría encontrado a Camilo Torres El 23 de enero de 2026, tres semanas antes del aniversario 66 de la muerte de Camilo Torres, la Unidad de Búsqueda de Personas Reportadas como Desaparecidas en Colombia (UBPD) informó que, al parecer, habían encontrado el cuerpo del cura guerrillero mientras excavaban en el nicho del panteón militar. Según el diario español El País, el supuesto esqueleto de Torres llamó la atención porque estaba bañado en formaldehído, como si quisieran ocultar su identidad después de su muerte. La única forma de comprobar que los restos óseos que fueron encontrados gracias a la ayuda de un sepulturero del Cementerio Municipal pertenecen a Camilo Torres, ha sido bajo un riguroso estudio de comparación de ADN con los restos de sus padres. Tal y como apunta el diario español, el estudio genético se realizaría en Estados Unidos. Sin embargo, esta información no ha sido confirmada por la Unidad de Búsqueda. De momento, sigue abierto el capítulo de la muerte de Camilo Torres, que ya es más largo que su propia vida. También puedes leer: https://www.las2orillas.co/la-historia-de-como-el-general-valencia-tovar-escondio-durante-41-anos-el-cadaver-de-camilo-torres/

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