A pesar de la pobreza en La Guajira, la alianza público-privada de Misión La Guajira llevó agua y energía a comunidades Wayuu y ahora impulsa una ruta clave. A pesar de seguir siendo el tercer departamento con mayor incidencia de pobreza multidimensional -según el DANE- en La Guajira no es fácil que los programas sociales despeguen, ya sea por la corrupción o por la idiosincrasia de la región. Aun así, recientemente culminó con resultados positivos la iniciativa Misión La Guajira, en la que el Estado y empresarios privados unieron esfuerzos para llevar agua, energía y desarrollo a comunidades de la Alta Guajira, hogar del pueblo Wayuu. Ahora, el desafío son las carreteras de este rincón abandonado del extremo norte del país. En un contexto adverso, donde el escándalo por el desvío de recursos de la UNGRD se dio precisamente en esta región, y donde el gobierno nacional, a pesar de sus diversos anuncios, no ha cumplido, Misión La Guajira se convirtió en un espacio de coordinación público-privada. En esta alianza participaron el Gobierno de La Guajira, el Grupo Aval –uno de los conglomerados empresariales más importantes del país– y otros socios, como el Grupo Prisa, que luego de dos años de trabajo logró beneficiar a 21.000 personas de 80 comunidades, brindándoles soluciones de agua potable, infraestructura eléctrica solar, conectividad a internet e iniciativas de desarrollo económico. En ese sentido, ahora que la iniciativa finalizó, Grupo Aval ha manifestado su intención de mantener el compromiso y ahora podría hacer realidad un viejo sueño: la vía entre la localidad de Nazareth, en el municipio de Uribia, y Puerto Bolívar, conocido por ser el puerto desde donde se embarca por vía marítima el carbón de El Cerrejón. “Son 120 kilómetros en línea recta que transformarían la historia del departamento de La Guajira”, destacó el gobernador del departamento, Jairo Aguilar. El mandatario dijo a Caracol Radio que los estudios y diseños de la vía ya están siendo elaborados por el Grupo Aval, así lo anunció a principios de diciembre María Lorena Gutiérrez, presidenta del conglomerado. Cabe recordar que este grupo mantiene inversiones en diferentes vías del país, como el corredor vial del Llano. “Sería algo histórico”, apuntó Aguilar. ¿Por qué sería un camino de gran impacto? Sería un corredor que permitiría el tránsito incluso durante las inclemencias del invierno, facilitando el transporte de alimentos y el desarrollo del comercio en la Alta Guajira de manera más eficiente y a menores costos. También permitiría trasladar más rápidamente a los pacientes en estado crítico a centros de salud más complejos, que actualmente son transportados por helicópteros del Ejército y la Policía. Asimismo, representaría una oportunidad para el desarrollo turístico, al incluir un circuito que integraría la sierra de La Macuira y las aún vírgenes playas del extremo norte del país, en un entorno de gran riqueza cultural. Este camino no debe verse sólo como un trozo de asfalto, sino como un cordón umbilical que saca a la Alta Guajira del siglo XIX y la conecta con la oferta institucional. La oportunidad no es sólo mover automóviles, sino integrar esta región a la economía, garantizando que el derecho a la salud y al comercio no dependa de si un vehículo puede o no cruzar el desierto. Se trata de una transformación que se enfrenta a múltiples retos, entre ellos las consultas previas que ya han obligado a las empresas eólicas a replantearse sus inversiones en territorio peninsular. También te puede interesar:





