El Fiscal General de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, condena y rechaza de manera contundente, los antiguos actos terroristas perpetrados este jueves en los departamentos de Valle del Cauca y Antioquia, que hasta ahora cobran la vida de 20 personas y dejan heridas a docenas más.
Son viles ataques de narcoterrorismo que se ajustan a Colombia, cegando la vida de los miembros de la fuerza pública y los civiles inocentes.
Nuestra solidaridad se extiende a las familias de las víctimas del ataque contra el helicóptero policial en Amalfi (Antioquia) y las de la escuela Marco Fidel Suárez en Cali (Valle del Cauca).
La unidad de todos los colombianos tiene que ser la estrategia más efectiva para derrotar a lo violento. Ya lo hemos hecho en el pasado. Desde todos los rincones del país, debemos reafirmar nuestro compromiso con la legalidad y la coexistencia, cerrando filas contra aquellos que buscan fragmentar nuestro tejido social y nuestro sistema legal.
Colombia no tolerará bajo ninguna circunstancia el regreso a los tiempos oscuros en los que las acciones criminales pretendían obstruir la buena marcha de la sociedad.
El recuerdo de un pasado violento nos obliga a seguir siendo firmes y vigilantes, evitando que el crimen se someta a los cimientos de nuestra institucionalidad.
Hago un llamado urgente al gobierno nacional, las fuerzas armadas y la rama judicial, de modo que con sus acciones lograremos sin retrasar la supremacía completa del estado y las instituciones sobre los delincuentes.
Es imperativo presentar el narcoterrorismo a las normas del derecho internacional y al sistema legal interno implacablemente. La ley tiene que ser difícil porque es la ley, es el arma más efectiva lo que nos pone a salvo en las democracias.
Le pido al presidente de la República que examine la luz de los eventos lo que ha estado sucediendo con la expansión de las organizaciones criminales en los territorios, revise lo que corresponde y fortalece la acción legítima del estado.
Presidente: La búsqueda de la paz es loable y legítima. Como ya he observado, casi todos los presidentes de la República de las últimas décadas también lo han intentado, pero esto no se puede hacer a expensas de la seguridad de la nación y la vida de los colombianos. La historia tiene que enseñarnos. Estoy seguro de que todos estamos dispuestos a ayudarlo en un plan urgente para fortalecer nuestra fuerza pública para que recupere su capacidad para derrotar a los delincuentes.
Llamo a todos los niveles de la sociedad para fortalecer nuestras instituciones democráticas. Asegurar la democracia garantizar la realización de elecciones en paz y con garantías completas es la forma de construir un futuro de prosperidad y justicia para Colombia.
El diálogo debe ser el instrumento que nos permite generar consenso para la defensa de la vida y el fortalecimiento de las instituciones.