En la noche del lunes 29 de septiembre, se convirtió en un escenario de tensión y desorden público en la ciudad de Suba, Bogotá, principalmente afectando al vecindario de Bilbao.
Una escalada de perturbaciones obligó a una intervención abrumadora de la unidad de diálogo y mantenimiento de la Orden (undmo), para restaurar la calma después de varias horas de enfrentamientos entre la comunidad y la fuerza pública.
La confusión y la información errónea reinaban en el sector, afectando seriamente la movilidad y el comercio.
Los informes de la policía metropolitana de Bogotá indicaron que las perturbaciones se concentraron en la intersección de dos de las carreteras principales del vecindario. Los videos difundidos en las redes sociales, compartidos por los habitantes y los medios locales como un aumento alternativo, mostraron a personas y residentes encapuchados que enfrentaban uniformados, que respondieron con gases lacrimógenos.
La situación condujo al cierre preventivo de varias empresas, aunque algunos vecinos eligieron mantener sus negocios abiertos en medio de la incertidumbre.
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La alteración del orden público afectó directamente el sistema de transporte Transmilenio.
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Ciudad de Bogotá
Las autoridades y la comunidad consideraron dos hipótesis principales sobre la génesis de la violencia. El primero sugirió un intento de linchar contra una familia que, aparentemente, generó problemas constantes con otros residentes.
El segundo, más serio, señaló un supuesto caso de abuso sexual a un menor, que habría desatado la reacción violenta de los vecinos. Sin embargo, la policía metropolitana de Bogotá le dijo que hasta ahora, no hay informes oficiales que confirman un delito de esa magnitud o la existencia de personas gravemente heridas.
La confusión se alimentó de la rápida difusión de la información no verificada en las plataformas digitales, lo que agravó el pánico.
El desacuerdo entre estas partes habría subido hasta alcanzar enfrentamientos físicos y excesos en las carreteras públicas, una situación que finalmente requería la presencia de la deshacer para controlarse.
Aunque se lanzaron piedras y se vivieron momentos de alto voltaje, la intervención de la fuerza pública no dejó detenciones ni lesionó gravemente.
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