Carlos Parra y 10 fundadores del tradicional restaurante de carnes y picadillos dijeron no a la propuesta de Sencia, el nuevo operador que está renovando el estadio. Don Carlos Parra trabajó como socio del famoso Palacio del Colesterol hasta el 1 de febrero de 2026. Ubicado en las afueras del estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá, el famoso local vendió fritanga a los hinchas bogotanos de Millos y Santa Fe durante más de medio siglo, durante el cual deleitó paladares con exquisitas morcillas, pollos, longanizas, chicharrones y un suculento cuchuco con espinazo. «De los 22 socios del palacio del colesterol, sólo los más nuevos en el negocio, que son la mitad, decidieron aceptar la propuesta que les hizo la empresa Sencia, que consiste en ubicar en el segundo anillo del estadio, en los lados norte y sur, los que serán instalados provisionalmente en contenedores a partir del próximo julio de 2026, cuando finalice el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá», dijo Parra. La alternativa que ofrece Sencia pretende mantener vivo el negocio en los alrededores del estadio El Campín mientras se construyen los locales en el interior del nuevo estadio, algo que aún no está confirmado. Además, para instalarse en los contenedores, los 11 vendedores que aceptaron la propuesta deberán desembolsar entre 10 y 15 millones de pesos para adecuar los contenedores, implementar la factura electrónica, recaudar el IVA y pagar impuestos a la DIAN. Para el señor Carlos Parra y sus socios esto no es viable porque el precio de los snacks, que normalmente vendía en 40 mil pesos, tendrá que subir a 60 mil pesos; Pero eso no es todo, también tendrán que someterse a los controles del Ministerio de Salud, recibir capacitación en manipulación de alimentos y fortalecimiento empresarial, y pagar a sus colaboradores todos los beneficios, lo que los lleva a retirarse del negocio definitivamente y recibir la compensación de 8 millones de pesos que les ofreció la empresa Sencia. Según la concesionaria del estadio El Campín de Bogotá, las obras para la construcción del nuevo estadio iniciarán en marzo de 2026, para lo cual es necesario cercar el inmueble, que permanecerá así hasta después del Mundial que se realizará en el mes de junio. Lo cierto es que con el anuncio de estas obras, la tradicional fritanguería bogotana de más de 60 años podría desaparecer para siempre.






