El país se vistió de amarillo, azul y rojo para recibir al colombiano que tendrá cinco fechas en El Salvador, tras un pedido del propio Bukele. La llegada de Shakira a El Salvador no pasó como un acontecimiento musical más. Desde la iluminación de la vía que conecta a San Salvador con el aeropuerto internacional de Comalapa, hasta los mensajes públicos del presidente Nayib Bukele, el recibimiento del artista colombiano tuvo una visibilidad institucional inusual para un espectáculo privado. La residencia musical de Shakira convirtió a San Salvador en la única sede centroamericana para su gira mundial, con cinco conciertos programados en el Estadio Nacional Jorge “Mágico” González los días 7, 8, 12, 14 y 15 de febrero. Las tres fechas iniciales se agotaron en menos de 24 horas, lo que llevó a la apertura de dos funciones adicionales. El 20 de diciembre, Bukele celebró públicamente el éxito de ventas en su cuenta X: «El Salvador está cambiando, Centroamérica también. Shakira agotó todas las entradas para sus 3 fechas en menos de 24 horas». Al día siguiente, la propia artista respondió: «Gracias El Salvador y Centroamérica. ¡Vamos con dos fechas más!», confirmando la extensión de la residencia. Ese intercambio selló la dimensión política que adquirió el evento, reforzada por la logística desplegada y la narrativa oficial en torno al impacto económico y turístico. Así, con la bandera de Colombia🇨🇴🇨🇴🇨🇴 en las carreteras esperan en El Salvador a @shakira que vendrá a hacer 5 conciertos.pic.twitter.com/q67vfg6dr6— DoñaPily (@dona_pily2) 2 de febrero de 2026 Figuras, logística y exhibición internacional La organización de los conciertos implicó el ingreso al país de 30 camionetas con equipos técnicos, según registros difundidos en redes sociales. Más de 200 personas integran el equipo de producción, con apoyo de la Policía Nacional Civil y coordinación con Aduanas y Migraciones. El Ministerio de Turismo proyectó un impacto económico cercano a los $25 millones, además de una ocupación hotelera del 100% durante las fechas de la feria. También se estimó la creación de 4.000 empleos directos y 7.000 indirectos, impulsados por visitantes de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. A nivel mundial, la gira mundial Las Mujeres No Ya Lloran ha acumulado 327,4 millones de dólares en ingresos, más de 2,5 millones de entradas vendidas y más de 80 conciertos confirmados. Billboard reconoció esta gira como la gira de mayor recaudación realizada por un artista latino en la historia. Estos números explican por qué el Gobierno presentó la residencia como un hito para la proyección internacional del país. El debate que acompaña la visita de Shakira Sin embargo, la fiesta musical se ha visto empañada por la discusión política en El Salvador. Este 3 de febrero, la Mesa del Exilio Salvadoreño publicó una carta abierta dirigida a Shakira, en la que le solicitó que no permita que su imagen sea utilizada con fines políticos o para legitimar al Gobierno. «No le escribimos para cancelar sus conciertos. Le escribimos para pedirle que no permita que su imagen sea utilizada para legitimar una dictadura», dice el documento, apoyado por activistas y ex funcionarios salvadoreños en el exterior. La carta citaba datos de Human Rights Watch: al menos 3.000 menores detenidos bajo el régimen excepcional hasta 2024, y estimaciones de organizaciones como Cristosal que cifran en más de 68.000 niñas y niños en situación de abandono tras la captura de uno o ambos progenitores. #ElSalvador | Los exiliados salvadoreños, organizados en la Mesa del Exilio Salvadoreño, piden a @shakira no permitir que su imagen sea utilizada para legitimar “una dictadura que ha causado un profundo dolor a miles de familias”. «Ante cualquier presión para elogiar a los… pic.twitter.com/DMBm40tVJ1— Factum (@RevistaFactum) 29 de enero de 2026 Desde el Gobierno, Bukele ha respondido a este tipo de cuestionamientos con un discurso frontal. “Hemos priorizado los derechos humanos de las personas honestas”, dijo, y ha cuestionado a los organismos internacionales por centrarse, según él, en los derechos de los delincuentes y no de las víctimas. Así, entre cifras con ventas récord, mensajes oficiales y llamados críticos, la llegada de Shakira se consolidó como un evento cultural de alto perfil que trascendió los escenarios y activó un debate público dentro y fuera del país.






